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En
el año de su Centenario, la Escuela Naval regresó de la Campaña Antártica
Como
primer hito de los festejos de los 100 años de la Escuela Naval, el Cuerpo
de Alumnos navegó por aguas antárticas y pisó varios puntos del
continente blanco.
Apenas
luego de la zarpada el buque puso rumbo sur y en los primeros días de
navegación se aprovechó del cálido verano para iniciar las guardias de
navegación, donde los Alumnos se dedicaron además a realizar faenas tanto
de instrucción y aprendizaje, como de apoyo al propio buque. Es así que
picaretearon, cepillaron y pintaron algunas áreas, manipularon cabos y
cables, confeccionaron gasas y alistaron y arrancharon el gimnasio de pesas. Una
vez transcurridos estos primeros 5 días de navegación y ante un pronóstico
meteorológico que no era del todo alentador, el buque comenzó el cruce
hacia el continente blanco introduciéndose en el pasaje del Drake.
Afortunadamente el tiempo ayudó y ese especial día de enero, al avistar el
primer aunque humilde hielo, se supo que se había llegado.
En esta etapa de la campaña, se realizaron las primeras
operaciones de vuelo antárticas con el nuevo helicóptero embarcado
“Esquilo” - Armada 071 - perteneciente a la Aviación Naval, oportunidad
en la que algunos alumnos tuvieron la oportunidad de ver el continente
blanco desde el aire. El día 12 de enero se marcó un nuevo hito, alcanzando la Latitud 65° 25’ S, la más alta jamás alcanzada por un buque de la Armada Nacional. Finalizada esta etapa, se regresó a la bahía Maxwell donde se entregaron 30 toneladas de carga a la Base Antártica coreana King Sejong, operación que llevó apenas 6 horas de trabajo. Al
día siguiente, ya 19 de enero, se procedió a realizar el trasvase de
combustible desde el buque hacia los tanques de suministro pertenecientes a
la Base Rusa. Esto requirió del despliegue del sistema de contingencia anti
derrames por parte de efectivos de la Prefectura Nacional Naval y de ocho
alumnos del Cuerpo de Prefectura, quienes apoyaron en el tendido de la
manguera de trasvase y de la barrera flotante de contención de
hidrocarburos. Esta maniobra se completó el transcurso del día.
Los alumnos de la Escuela Naval participaron activamente en la descarga de material en grupos de a 10 alumnos, brindando un importante apoyo a la dotación de la misma. Pero no solamente trasladaron pesos de un lugar a otro sino que identificaron, catalogaron y estibaron la carga, poniendo al día los inventarios de los pañoles de la Base.
Para el 25 de enero, todas las operaciones y tareas previstas habían finalizado. Así, a las 18:00 horas el buque levantó fondeadero de la Bahía de Maxwel y puso rumbo norte para un nuevo cruce del pasaje del Drake, esta vez con destino a la pintoresca ciudad de Ushuaia (Argentina). El tiempo acompañó nuevamente y se arribó el día 27, permaneciéndose por los cuatro días siguientes. Durante la estadía, la Compañía de Alumnos tuvo la ocasión de visitar el Museo Marítimo de la Base Naval de la Armada Argentina, presenciar una recreación del viaje de Darwin en el Teatro Beagle y por último recorrer el paseo de Lapataia, a 20 Km de la ciudad. En esta última visita, pudieron apreciar los deslumbrantes y pintorescos paisajes del Parque Nacional Tierra del Fuego. El
día 31 el buque zarpó con rumbo a la ciudad de Punta Arenas (Chile). Una
navegación corta que insume apenas un día de navegación, pero con la
particularidad de que se realiza a través de los Canales Fueguinos. Ello
representa una experiencia inolvidable para los ojos de cualquier marino,
pero especialmente para los de los Alumnos de la Escuela Naval. Una
oportunidad ideal además para llevar a la práctica los conocimientos de
navegación costera ya adquiridos en los salones de clase. Punta
Arenas no se caracteriza especialmente por su atractivo turístico, pero de
todas formas, con el apoyo de la Armada y el Ejército de Chile, se realizó
un paseo por “Puerto Hambre” primer asentamiento en la zona y “Fuerte
Bulnes”, antiguo reducto desde donde se controlaba el trafico del Estrecho
de Magallanes. Finalmente una recorrida por las instalaciones del Astillero
de la Armada Chilena ASMAR sellaron las visitas a la cuidad. Es justo destacar la hospitalidad con la que fueron recibidos los Alumnos de la Escuela Naval en ambas ciudades por sus habitantes. Hombres y mujeres se acercaban en todo momento interesados en saber quienes eran esos marinos extranjeros que habían llegado a su ciudad, que eran tan jóvenes, vestían de capote y portaban caponas con botones. No fueron pocas las veces que se acercaron a desearles felicidad y buen viaje, demostrando una vez mas los lazos de amistad que unen a todo el pueblo latinoamericano.
Eran las 10:00 horas del lunes 12 de febrero, tras una ausencia de 47 días, cuando el buque arribó al Puerto de Montevideo, siendo recibido por una multitud de autoridades y familiares aglomerados en el muelle. Es
difícil describir las vivencias y sentimientos que experimentaron los
alumnos en este tan particular embarco de fin de año. Lo que si es seguro
que no se podía haber comenzado de mejor forma el año del Centenario de la
Escuela Naval. A decir por ellos: “Navegar
es la ocupación esencial del marino, y, como marinos que somos, todos
nosotros sacamos un inmenso provecho de la oportunidad profesional que
representó participar de una campaña antártica.
Verdaderamente podemos decir que la Compañía se vio
hermanada por la convivencia prolongada en el reducido espacio de abordo,
con todas las energías de cada uno abocadas a la tarea que nos fue
encomendada y de la cual salimos airosos. Es en estos momentos cuando el
marino militar toma conciencia de que, en un buque de guerra, el todo va
mucho más allá que la suma de sus partes. Esperemos que este embarco pueda repetirse el próximo año.”
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