En un día embarcado, innumerables son los aportes culturales que reciben nuestros jóvenes ya que además de cumplir con diferentes proyectos de investigación científica, interactúan con un medio diferente lleno de sorpresas.
Aprenden a valorar, cuidar y respetar ese mar que forma parte de un Uruguay por muchos desconocido, intercambian conocimientos y vivencias con nuestros marinos, hombres y mujeres forjados en inclemencias y sacrificios que solo el mar y la vida a bordo pueden dar.
Emocionados los jóvenes timoneles no dan crédito a las caídas de la proa, otros navegan en la carta electrónica, muchas preguntas sobre el radar, los prismáticos escudriñan el horizonte. De esa forma más de 2000 jóvenes disfrutaron el último año de esos buques grises, que sabedores les pertenecen, como también el amplio mar que forma parte de nuestra nación.
Al finalizar la jornada a bordo y de regreso a sus hogares, la magia multiplicadora de información que solo los jóvenes poseen, mediante sorprendentes anécdotas, logran que toda la familia virtualmente navegue en ese Uruguay maravilloso.
De esa forma trabajamos intentando que el joven construya desde la vivencia su propio conocimiento, y tenga la oportunidad de tener un acercamiento al mar, las actividades a bordo, visitar el Montevideo portuario y vivir las diferentes acciones que allí se desarrollan. Permitiendo al educando disfrutar las nuevas experiencias, integrando saberes y logrando una definitiva construcción de aprendizajes significativos, siendo el adolescente el responsable último e insustituible de su propio proceso de concientización de la existencia y valor que posee el mar que nos rodea, la Armada Nacional actúa como facilitador para que esto suceda. |