Para muchos de los adolescentes fue su primera navegación a bordo de un buque de ese porte, lo que generó una expectativa aún mayor. Durante la navegación algunos timonearon, hicieron de vigías, otros hicieron preguntas sobre el radar y la carta de navegación electrónica. Una vez que desembarcaron en la Isla de Flores, pudieron recorrer la Isla, subir al faro, conversar con el personal de la Armada a cargo del mismo y ver desde otra perspectiva un Uruguay por muchos desconocido. A esta experiencia se suma la satisfacción personal, de apoyar a la preservación del ecosistema en el área insular y el contacto con la naturaleza.
En horas de la tarde, al pie del faro, se llevó a cabo un taller interactivo sobre la no contaminación del medio marítimo, a cargo del Licenciado Mario Batallés (Jefe de Gestión del Sistema Nacional de Áreas protegidas de la Dirección Nacional de Medio Ambiente). |